En Cuaresma, la tradición motiva a sustituir la carne por pescado, con el objetivo de cumplir con la purificación establecida por la Iglesia Católica para los miércoles y viernes de este período litúrgico.
En esta temporada los toluqueños se decantan por el bacalao, salteado con vegetales o guisado con papas, por lo que ha llegado a conocerse como el rey de la Cuaresma.
Pero nadie dijo que siempre deba ser así, también puede encontrar en la rana una opción para acogerse a la norma y haciendo, de paso, platos gourmets para darle un giro su mesa en Semana Santa.
Este batracio de fuertes ancas y mirada serena, es originario del sur de Estados Unidos de Norteamérica, de las charcas y pantanos de Florida.
No obstante, su introducción al país ya la han hecho endémica de esta región.
Lo que se consume de la rana son sus ancas. Alcanzan el 30 por ciento del peso total de su cuerpo, y en Europa se les considera un alimento de alta etiqueta.
En el Estado de México, la rana se comercializa más hacia al extranjero que para el consumo interno.
En Toluca, en la Central de Abastos y en el Mercado 16 de septiembre puede conseguirse la carne de rana con vendedores muy específicos.
No obstante, si se quiere encontrar desde su fuente de origen, se puede acudir a Santiago Tianguistenco, en donde hay productoras de este anfibio.
El precio de la carne de rana no es precisamente económico, sin embargo es rendidora por su forma y porque cada rana es muy ligera.
Cuesta entre 140 y 150 pesos el kilo de su carne.
Ya para consumir, en Zinacantepec se le llega a encontrar en los establecimientos de San Luis Mextepec.
Preparadas se ofrecen al adobo, al mojo de ajo y capeadas.
Llega a tener un alto valor de proteínas, con 100 gramos de carne de anca de rana se alcanza a cumplir entre el 34 y el 28 por ciento de los requerimientos diarios de éstas.



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