México y en particular el estado de México, gozan de gran prestigio en diversos renglones, entre ellos de los pintores, donde destaca el “gigante” del paisajismo José María Velasco, sin embargo, el michoacano Francisco Urbina Guerrero puede incluirse dentro de la escuela del realismo, paisajismo de los grandes momentos mexicanos y pintor de la naturaleza, destacó el diputado Constanzo de la Vega al inaugurar la exposición en el lobby del Palacio Legislativo.
Destacó la importancia de las actividades culturales que se desarrollan en el recinto legislativo por parte de su grupo parlamentario y los demás, pues al igual que hay exposiciones de pintura y presentación de libros.
Sobre el artista fallecido el 4 de febrero del 2005, considerado “El último de los clásicos” comparado con Gerardo Murillo conocido como Dr. Atl y José María Velasco, argumentó que su pasión por el paisaje mexicano era sublime, pues nunca quiso pintar en el extranjero, ya que “México es poseedor de riqueza de color, textura y formas”, por lo que retrató al igual que Velasco, el paisaje mexicano, pero no el de su época, sino el que evoca la añoranza decimonónica.
Por su parte, Joaquín Mier y Terán M., representante de la familia del pintor explicó que una de las características de la pintura de Urbina Guerrero es su diversidad, pues lo mismo pintaba flores, como los alcatraces, rosas y hasta amapolas, que marinas y paisajes de la entidad, prueba de ellos es el Valle de México con vista desde Chalco en diversas perspectivas.
Una anécdota de su calidad es que su primera marina la pintó en mar abierto, y lo hizo embarcándose y pidiendo que su lienzo y caballete fueran fijados al mástil; asimismo destaca su “Marina negra”, la que podría calificarse como su obra maestra, ya que es difícil de encontrar un buen pintor de marinas, que lo hagan en mar abierto y que sea obscura, lo cual reúne Urbina Guerrero.
Desde su punto de vista, el arte son pruebas testimoniales de ciertas épocas, por lo que con esta exposición integrada por 16 cuadros de diversos tamaños, que incluye flores, que llaman la atención por detalles tan mínimos que se recrean como la transparencia de los jarrones de vidrio; paisajes, así como aspectos de la vida cotidiana que para muchos pasarían desapercibidos como el puente de los años 50, un silo de Cuautla, entre otras, se busca despertar el gusto por el arte.
“Por el bien del arte aquí en el estado de México”
CONSTANZO DE LA VEGA



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