A través del espejo

 

Alma R. Bernal Trujillo

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EL IMPACTO DE LAS IMÁGENES DE TERROR EN NUESTRAS MENTES

jueves, 12 de julio de 2018
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Ciertas imágenes, tanto si vienen de una película porno de tortura o de las noticias de las diez, nos causan un sentimiento innato de terror.

El editor de vídeo Kieron Brennan lleva 25 años trabajando detrás de la cámara y asegura que "Sentimos un deseo por ver imágenes que nos resultan escalofriantes", dice, "ya sea en películas o historias de miedo".

Muchos psicólogos, desde Lo ominoso de Freud hasta la catarsis de Aristóteles, están de acuerdo con esto.

Anouchka Grose, psicoanalista y escritora, dijo a The Creators Project que "El cine de terror puede ser una forma positiva de reflejar lo que está ocurriendo, explorando los miedos de la gente y sus incomodidades en un ambiente seguro en la realidad".

Explorando una infancia incómoda a través del voyeurismo y la violencia en la película "El fotógrafo del pánico" del 1960.

Grose explica que los impulsos humanos como la agresión o el sexo pueden a menudo aclimatarse para que la gente pueda funcionar dentro de una sociedad.

Asegura que es esta ansia la que se sitúa en el centro de las películas de terror, junto con pensamientos inapropiados sobre lo imposible, lo vergonzoso o lo desconocido.

Piensa, por ejemplo, en esos pequeños trastornos que se te pasan por la mente mientras esperas sobre la plataforma del metro.

Las películas de terror refrenan ese ansia, es un modo que tenemos de verlas, sumergiéndonos en ellas y luego dejándolas de lado en el cine.

Aunque existen numerosas razones por las que las películas resultan sanas y disfrutables, los estímulos visuales a partir de contenido violento y, sobre todo, sexual pueden conllevar también un riesgo sustancial para el espectador.

Catherine Anderson, directora de comunicación de BBFC, explica que las imágenes pornográficas en particular requieren un examen exhaustivo para "asegurar un elemento de distancia profesional, que reduce parte del impacto negativo que de otro modo podría darse a partir de la exposición repetida a contenido más fuerte".

Por término medio, un solo examinador del BBFC consume aproximadamente siete horas de contenido al día.

Este consumo continuo de imágenes y contenido significa que "el BBFC ha de proporcionar servicios de asesoramiento confidencial para todo su personal", dice Anderson.

"Hellraiser", 1987, es otro clásico de terror que ha sufrido ciertas restricciones antes de su estreno.

Imagen cortesía de BFI. Para Brennan, saber que estas imágenes están asociadas a un género de fantasía como el terror hace que "no sean especialmente arriesgadas".

Por el contrario, las imágenes que vemos en las noticias, terreno donde él trabaja, es otra historia.

"No estoy desensibilizado ante esas imágenes", asegura. "Por mucho que vea algo verdaderamente horrible dos o veinte veces, como sucede con la edición de vídeo".

Brennan, al igual que muchos otros editores de vídeo y periodistas con los que habló The Creators Project, tiene algunas escenas de violencia, desastres y catástrofes grabadas en su mente, unas imágenes que nunca aparecerán en televisión debido a los estándares de protección del espectador, que son comparables a los del BBFC.

"No quiero volver a ver esos borrosos videoclips amateurs", dice Brennan, refiriéndose a la edición de material de vídeo filmado con teléfonos móviles.

Las palabras de Brennan nos hacen recordar películas como El proyecto de la bruja de Blair, Monstruoso y Paranormal Activity.

La técnica del metraje encontrado o falso documental en las películas de terror intenta causar miedo a través del realismo, haciendo que el público crea que lo que está viendo es real.

Hay ciertas cosas que asustan a la gente, y creo que ésas han permanecido constantes a través de la historia, lo único que ha cambiado es la forma en la que se cuentan las historias.

Gracias al desarrollo de la tecnología, ahora se pueden crear ilusiones donde el público se sitúa directamente dentro de una película, mientras que la música y la luz todavía han de considerarse un factor para atemorizar.

El cine de terror es el que te afecta de forma psicológica, se trata de una experiencia sensorial.

Puedes decir si se trata de una buena película si te sientas en el cine y ves a la gente saltando de sus asientos.

"El resplandor" se considera a menudo una de las películas más aterradoras de todos los tiempos, y resume las diversas razones por las que nos gusta el terror.

Las películas, las montañas rusas y las tragedias imprevistas, el miedo parece ser tan primordial para la existencia humana como la comida y el agua.

El poder que tienen las imágenes para desatar una reacción nos lleva a una respuesta que podría depender más de quién somos que de lo auténticos que somos.

Las imágenes de terror deben afectar directamente la vista de la persona, que espera poder hacer su propia película de terror algún día.

En personas compasivas, la emoción predominante al reaccionar ante imágenes de terror es querer ayudar, hacer que las cosas mejoren.

Causar ese sentimiento a partir de una imagen es verdaderamente un talento.

 

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