Tianguis global

Rodrigo Sánchez Arce

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Las pieles desnudas y vestidas de Felipe Santiago Gutiérrez

jueves, 11 de enero de 2018
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El texcocano Felipe Santiago Gutiérrez (FSG) es tal vez el pintor mexicano del siglo XIX más cosmopolita y mundano.

En 1862 comienza una serie de viajes que culminan en 1893. Ya antes había viajado por el país y a partir de 1862 lo vuelve a hacer, pero en 1867 cruza el mar que lo lleva a otros 19 países.

En ellos recibe críticas favorables y halagos a sus pinturas. En Colombia es fundador de la "Academia Vázquez" en 1881, primera de pintura de ese país y cuya escuela inicial (de cinco) recibe el nombre de "Escuela Gutiérrez" en su honor.

Es el primer pintor mexicano en recibir premios fuera México gracias a exposiciones instaladas por José María Velasco, una en Nueva Orleans donde gana medalla de oro en 1884 y otra en la Feria Mundial de París de 1890.

A pesar de ello tengo la impresión de que el México nacionalista y revolucionario en sus primeras décadas no hizo justicia a este mexiquense universal.

Y no es que no fuera conocido pues hasta el presidente Juárez le entregó un diploma en 1862 por su brillante trayectoria en la Academia de San Carlos.

Pero tal vez ahí resida la clave pues muchos pintores del siglo XX, de forma deliberada, rechazaron todo lo que oliera a academicismo decimonónico.

Con todo, FSG está presente en las grandes antologías y tratados de arte mexicano, en especial en las que hablan de la vieja Academia.

Y a partir de la década de 1970 hay un ambiente más favorable a nuestro pintor.

En 1974 sus restos se trasladan a la Rotonda de los Personajes Ilustres del Estado de México.

En marzo de ese mismo año se monta la primera exposición moderna con su obra en su natal Texcoco.

Meses después la revista Artes de México le dedica el número 171: "Felipe S. Gutiérrez.

Pintor de Academia. Tezcoco 1824-1904", coordinado por José Manuel Caballero-Barnard, entonces Director del Museo de Bellas Artes de Toluca y divulgador de la obra de este personaje.

Además, los descendientes de FSG también se encargan de preservar su memoria, en especial su bisnieto Raúl Arturo Díaz Sánchez.

En sus Impresiones de viaje publicadas en 1883, FSG externa su preocupación porque los gobiernos de México no protegen el arte y no erigen museos en estados donde tienen ya elementos suficientes para hacerlo.

Esto sucedió, en el caso de la obra de este artista, hasta más de un siglo después, cuando en 1992 el Gobierno del Estado de México adquirió una colección de más de 200 dibujos, acuarelas y óleos del pintor y con ella abrió el museo que lleva su nombre en la calle de Bravo.

Derivado de este hecho, en 1993 se publicó el libro Felipe Santiago Gutiérrez, pasión y destino, con la autoría del bisnieto del pintor, la investigadora de la UNAM Esperanza Carrillo, el Arquitecto Héctor Serrano Barquín (director fundador del museo) y de mi hermano el historiador Alfonso Sánchez Arteche (en 2013 el Fondo Editorial del Estado de México hizo la segunda edición de esta obra única a la cual añadió, como justo reconocimiento, la semblanza de los autores).

Este último, además, presentó una conferencia el día 27 de abril del mismo año, disertación que se ha convertido en referente fundamental para entender la vida y obra del artista.

Pero debió pasar también más de un siglo luego de su muerte (1904) para que el gobierno de la República rindiera homenaje a este mexiquense universal.

En 2017 el Museo Nacional de Arte (MUNAL) abrió la exposición Discursos de la piel.

Felipe Santiago Gutiérrez (1824-1904), que incluye más de cien obras con desnudos, retratos, paisajes, escenas costumbristas y religiosas.

La muestra es importante por dos razones: la primera porque es el primer homenaje nacional a este pintor y la segunda por la curaduría que reúne en una sola exposición sus obras más representativas que están esparcidas por México y Colombia: las del propio MUNAL y las del INAH Chihuahua, el Museo Nacional de la Acuarela Alfredo Guati Rojo, la Universidad Veracruzana, las Colecciones BANAMEX, Blaisten y Díaz-Hardy, Fomento Cultural Kaluz, Margarita Gómez Arte y Antigüedades y otras colecciones privadas; los acervos del Museo FSG y de la Universidad Autónoma del Estado de México en Toluca; así como del Museo Nacional de Colombia y la Fundación Proyecto Bachué-Colombia.

Sobre el hilo conductor de la muestra, los Discursos de la piel, veo lo siguiente:

1. Sánchez Arteche habla de la pasión que FSG muestra por las mujeres, que en Roma se interesó por "pintar el desnudo de mujer... tan necesario para los cuadros históricos y mitológicos".

Por ello dos de las cuatro partes en que se divide la exposición se dedican a la piel desnuda: la primera, "Las naturalezas del cuerpo en la Academia", y la última, "Imaginarios del desnudo femenino".

Pero, siguiendo con Arteche, es en Bogotá donde FSG rompe tabús y realiza el primer desnudo integral de la pintura mexicana (y colombiana): la Cazadora de los Andes.

Las tres versiones de esta obra constituyen la joya de la exposición al presentarse por primera vez juntas: la del acervo constitutivo del MUNAL, la del Museo FSG de Toluca y la de la Colección Andrés Blaisten.

2. Sánchez Arteche dice que fue también en Roma donde FSG "tuvo oportunidad de familiarizarse con la acuarela de la figura vestida".

Tal vez por ello al pasar a las partes intermedias de la exposición, "Decoro y lujo.

El retrato" e "Impresiones de viaje", la piel desnuda se corta abruptamente para dar paso a la piel vestida, lo que nos lleva a romper con el imaginario que dicta que una "piel" solo puede ser desnuda.

Lo que observamos en los retratos y escenas costumbristas son las vestimentas como segundas pieles de los personajes.

3. No obstante, de las 114 obras expuestas, sólo 52 son de FSG. Aunque las otras son obras muy importantes de treinta pintores mexicanos y europeos (de la talla de Juan Cordero, Pelegrín Clavé, Camille Corot, Winterhalter y el Españoleto), provenientes de museos como el Prado de Madrid, D'Órsay de París, Arte de Filadelfia y San Carlos de México, así como la Galería Nacional de Arte de Washington, que reflejan el contexto y las influencias artísticas de FSG, me parece que son demasiadas y que muchas obras de nuestro pintor pudieron haber tenido un espacio en esta primera magna exposición nacional.

En cualquier caso se trata de una muestra única e irrepetible que no se pueden perder y sólo tienen hasta el 14 de enero para verla (confieso que mis pinturas preferidas no contienen desnudos pero si pieles multicolores: Retrato de mulata de 1875; La despedida del joven indio de 1876; y El guitarrista toluqueño de 1877, la cual se exhibe al público por primera vez).

 

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Perfil del Autor

Investigador de la Paz y no Violencia con énfasis en las diversas manifestaciones  artísticas y culturales.
Apuntes sobre Cultura y Artes de un no experto.